Arte

Richard Serra, Premio Príncipe de Asturias de las Artes

Nacido en 1939 en San Francisco, de madre ruso-judía y padre español, el escultor estadounidense ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en su edición de 2010. Su trabajo más conocido es la voluminosa instalación "The matter of time", que consiste en siete esculturas gigantes de acero ubicadas en el Museo Guggenheim de Bilbao.

 

 

VANGUARDIA | 12.05.2010

Richard Serra, un artista de acero

Tan polémico como venerado, el escultor estadounidense Richard Serra es uno de los principales representantes de la vanguardia de la segunda mitad del siglo XX, poseedor de una innovadora visión con la que ha sabido integrar los espacios urbanos a través de una obra que invita a la reflexión y no deja indiferente.

Su "audacia para vertebrar desde su perspectiva minimalista" estos espacios urbanos y la "potencia visual" de sus obras le han hecho hoy merecedor del premio Príncipe de Asturias de las Artes, según anunció el jurado en la ciudad de Oviedo, en el norte de España. Serra es un artista cuya "dimensión universal" se expresa "en formas contundentes y conceptos sugestivos", añade el acta.

"Tengo una cierta tozudez, una cierta obstinación, que me han traído dificultades, pero que asimismo una y otra vez me han ayudado a salir", dijo en cierta ocasión el escultor, que se impuso en la votación final al cineasta español Carlos Saura y al director de orquesta italiano Riccardo Muti.

Particularmente escandalosa fue su retirada, en 1998 del concurso para el monumento al Holocausto de Berlín. Después de que su diseño, concebido en conjunto con el arquitecto estadounidense Peter Eisenman y basado en un primer momento en 4.000 lápidas, tuviera que ser sometido a una revisión adicional, Serra rescindió por sorpresa su colaboración.

Inaugurado en 2005 en las cercanías del antiguo despacho de Adolf Hitler, el monumento se construyó sin su participación, según el diseño Eisenman-II. El proyecto se había convertido en una "parodia", declaró Serra luego. Y es que el escultor no cree que uno pueda aproximarse al Holocausto a través de la plástica y símbolos. "La gente no quiere que un monumento enorme delante de sus narices le haga acordarse, día a día, de su culpa por haber asesinado a seis millones de judíos europeos".

En su casa neoyorquina, donde vive con su mujer Clara, o en su taller en la isla canadiense Cape Breton, Serra arma manualmente en en chapa de plomo flexible, usando una escala de 1:12, los modelos que tras un costoso cálculo por ordenador serán finalmente colocados en las plazas abiertas de todo el mundo.

Su trabajo más conocido es la voluminosa instalación "The matter of time", que consiste en siete esculturas gigantes de acero ubicadas en el Museo Guggenheim de Bilbao. Está considerada una de las obras más grandes y, con un coste de 20 millones de dólares (15,7 millones de euros), más caras en la historia de la escultura moderna. Además, en España puede apreciarse también su obra en el Museo Reina Sofía de Madrid y en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.

En sus transitables elipses, espirales y formas de serpiente, Serra plasmó en 2005 de modo cabal su idea de forma y contenido. "El observador, que explora el espacio, se vuelve sujeto. Si no entras en la obra e interactúas con ella, no tiene contenido. El tema eres tú", explicó el artista.

Nacido en 1939 en San Francisco, de madre ruso-judía y padre español, Serra empezó a experimentar con goma y plomo a mediados de los 60 en Nueva York. Luego se dedicaría al acero, un material con el que ya había juntado experiencia como trabajador en una fábrica de acero durante su época de estudiante. Al mismo tiempo, ahondó en las técnicas del cine y el video y llegó a reunir una extensa obra gráfica.

En Nueva York, su patria por elección, el Museo de Arte Moderno (MoMA) dedicó en 2007 a su famoso hijo una extensa retrospectiva. De hecho, la nueva ala del museo, estrenada tres años antes, había sido expresamente planeada para que sus nuevas salas pudieran soportar una exposición de Serra de cientos de toneladas de peso.

No obstante, a día de hoy el escultor permanece aún ofendido con la ciudad, debido a que en 1989 se removió y desguazó su "Tilted Arc", una pieza gigante de 36 metros de largo, tras una reñida disputa de un año. "No creo que el arte tenga la obligación de gustar", sentenció entonces.

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