Arte

Mordejai Ardón: uno de los más importantes pintores de Israel

Por Santiago Raigorodsky.
Mardoqueo Eliezer Bronstein, mejor conocido como Mordejai Ardón, nació en 1896 en Tuchow, Polonia (entonces Austria-Hungria). Hijo de una familia pobre de judíos ortodoxos, fue criado junto a once hermanos. Siendo niño recibió su primera educación  en el jeder (escuela para niños)  y posteriormente estudió en la escuela secundaria de Manzer. De niño, su padre se deleitaba contándole, junto a sus hermanos,  cuentos jasídicos y presuponía para él, que continuaría en el camino de la ortodoxia y como él, sería orfebre y relojero. Pero el destino del joven Bronstein sería muy diferente al que el padre soñaba.

 

Mordejai Ardón  comenzó  a dibujar siendo niño. Cuentan que un pintor, apellidado Roth, al ver uno de sus dibujos infantiles (un león, un ciervo, un tigre y un águila, símbolos judíos que el pequeño posiblemente vio en la sinagoga donde lo llevaba su padre), presionó a éste  para que inscribiera al niño en una clase de arte. Como el pequeño Ardón era buen estudiante, también su  maestro aconsejó al padre que el niño asistiese a un monasterio local para estudiar griego y latín, a ambas cosas el padre accedió de mala gana, con la condición de que siguiese recibiendo una educación formal judía, estudios de Torá  y Talmud.

Aurorretrato - 1936

Luego de esos años de una primera formación, Ardón se alejó tempranamente de su familia. Con la edad de trece años, el joven se fue a vivir a una ciudad cercana llamada Tarnow. Aunque su primera idea era  haber ido a Viena, quedó truncada por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Fue allí, en Tarnow,  donde Ardón hizo amistad con diversos miembros del partido socialista y desarrolló su inquietud hacia el trabajo actoral. Divertía a sus amigos recitando “Tevye el lechero” del escritor Sholem Aleijem, haciéndolo en un perfecto “yiddisch”.

En 1919, terminada la guerra,  Ardón partió con la idea de llegar a París, idea nuevamente truncada por el hecho de no poder costearse el viaje. Fue así como  terminó viviendo en Berlín. Una vez allí, y dispuesto a perseguir la profesión actoral pudo estudiar con el famoso director de teatro Max Reinhardt. No obstante,  y a pesar de haber actuado en varios papeles, muy pronto, percibió que su verdadera vocación era la pintura.

En 1921 viaja a Weimar siendo aceptado  como alumno en el curso preliminar de la Bauhaus. Para  poder ingresar, Ardón había mostrado un dibujo suyo, titulado “Campanario a la medianoche” que representaba una iglesia con una puerta abierta donde se veía una crucifixión y un cuervo posado en el campanario. En el dibujo había empleado  también varios signos cabalísticos.

A diferencia de otros estudiantes,  a Ardón se le permitió dedicarse casi por completo a la pintura, siendo sus maestros, entre otros Lyonel Feninger, Wasily Kandinsky y Paul Klee. De este último recibió Ardón una profunda influencia que dejaría huella en su obra posterior. En 1924 Ardón se casó con Miriam Banet.

Ardón deja la Bahuaus en 1925 y viaja nuevamente de regreso a Berlín,  ya en compañía de su esposa Miriam. Con posterioridad, en 1926 lleno de deseos de aprender los secretos de los viejos maestros, en particular expresaba su admiración por Rembrandt, Migue Angel y El Greco, se traslada a Munich, donde realiza el aprendizaje de las técnicas pictóricas con el maestro Max Doerner.


Valle de Cedrón – 1939

Pájaro - 1947

Con Doerner estudió durante tres años. Allí se familiarizó con la técnica y los métodos que le permitieron hacer sus propios colores mezclando pigmentos y vinculantes con aceite de linaza y otras técnicas, así como conseguir el acristalamiento de las sucesivas capas de pintura. En Berlín, Ardón se vinculó con quien con los años  sería un famoso compositor musical, Kurt Weill y también con el dramaturgo y poeta Bertolt Brecht, ambos, judíos y comunistas. En 1930 expone en Berlín en varias muestras colectivas. Para ese entonces era ya un artista, como sus amigos,  fuertemente comprometido con la ideología comunista.

Eran años del ascenso del nazismo en Alemania y por su ascendencia judía, así como por su militancia en el partido comunista, comenzó a ser objeto de  agravios y persecuciones. En 1933 viaja a Praga y a través de extrañas circunstancias llega  a Israel, donde decide radicarse estableciéndose en primera instancia en el kibutz Kiriat Anavin,  poco más tarde se establecería en Jerusalem.

Confiesa Ardón que en esos primeros momentos él era “incapaz de ver los colores, todo era gris”, decía,  pero el gris no duró mucho. Un año después de su llegada  Ardón vuelve a pintar y su encuentro con el paisaje local significa un cambio total en el rumbo de su pintura. Hasta ese momento sus temas normalmente habían sido naturalezas muertas y algún retrato.

Recuerdos de infancia, de estudios bíblicos y la Tierra Santa idealizada se amalgamaron con la realidad del nuevo paisaje. Experimentó así una identificación completa con las colinas de Judea y su tierra. “De pronto tuve una base para mis cuadros, pude pintar.  Algo me ocurrió, pude comenzar a pintar. Aquí hay algo con miles de años de antigüedad, algo que tiene raíces. Raíces no es una mera palabra, es la realidad, podía sentir las raíces bajo mis pies”,  contaba el artista, y agregaba “Me olvidé de todo lo que había aprendido”. Era un momento en que el artista sentía “que aquella era la herencia que yo esperaba...como después de aquel momento de la bar-mitzvah, en que salí corriendo y tuviera que continuar buscando algo  a ciegas...me hablaron en hebreo y he entendido, aunque yo no había oído una palabra de hebreo desde que tenía 13 años. Todo salía a la superficie de nuevo y volví al mismo punto: para empezar todo de  nuevo “.

Calle de Belen - 1943

Sarah - 1947

Fue en ese momento que cambió su nombre y dejó de ser Mardoqueo Bronstein para pasar a ser Mordejai Ardón. En 1935 es nombrado profesor de dibujo en el Nuevo Bezalel,  la remozada Bezalel fundada en 1906 por Boris Schatz, la primera escuela de arte del futuro Estado de Israel.