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Carta de la presidenta de Tarbut Rubí

 VERÓNICA PEINADO

Shalom a todos:
Mi nombre es Verónica y soy la presidenta de Tarbut Rubí. Es un placer formar parte de esta red donde aprenderemos y daremos a conocer de nuestra cultura judía.

Todo comenzó con mis padres. Aunque éramos cristianos, siempre habían amado al pueblo y lo habían apoyado incondicionalmente transmitiéndonos en todo momento este sentimiento.

Al tiempo mi padre descubrió que sus abuelos tenían apellidos judíos al igual que los de mi madre, eso no llenó de alegría y de respeto. A partir de esos hallazgos mis padres fueron los promotores interesándose por el mundo judío y contactando con una comunidad de Altea con la que fuimos a Israel (una de nuestras mejores experiencias).


A partir de ese momento todo cambió se despertó algo que dormía en nuestro interior, al menos en el mío, y nuestra mente y nuestras prácticas también empezaron a cambiar. Tuvimos que dejar la iglesia donde nos congregábamos porque no compartían nuestra manera de pensar ni tampoco querían que la compartiésemos.

El caminar con el Eterno es duro aunque reconfortante porque el es la única y verdadera guía hacia la verdad.

Hará casi un año que cogimos un pequeño local en el que pocos creían, ya que hasta entonces nos reuníamos en casa de mis padres, pero con ayuda de Hashem cada mes que pasa agradecemos su bendición porque aun continuamos ahí.

Ahora son momentos difíciles para nosotros pero de aprendizaje. Hoy en día sólo somos mi familia quienes permanecemos en la congregación y a veces nuestro humor está bajo por la falta de hermanos que sean buenos conocedores de la Torah, aunque sabemos que Hashem está a nuestro lado y nunca nos dejará.

La verdad es que tenemos tanto que aprender… que esto es una gran bendición para nosotros y un comienzo de algo muy bueno.

Hashem tiene una promesa y cada día que pasa parece que la voy entendiendo un poquito más.

No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque adondequiera que tú fueres, iré yo y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Elohim mi Elohim. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada, así me haga el Eterno, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras’ Rut 1:16-17

¡Baruj Hashem!

Verónica Peinado
9 de julio de 2009