Tribuna

60 Aniversario de la creación del Estado de Israel

Carta del presidente de Tarbut Sefarad, Mario Saban, con motivo de la conmemoración.

En el año 63 antes de la era común, hace 2.071 años, los legionarios romanos al mando de Pompeyo hicieron su ingreso en Jerusalén. Después de gobernar mediante títeres bajo su protección, como el cruel monarca Herodes el Grande, ajustaron la política imperial bajo la tiranía de los procuradores.

En el año 66 de nuestra era, el pueblo judío se levantó en armas contra el Imperio más poderoso de entonces y el saldo final fue de casi 600.000 judíos asesinados, con la consiguiente destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70. Massada fue la última fortaleza en caer en el año 73. Nuevamente los judíos nos levantamos en armas en el año 114 contra Trajano y en el año 132 contra Adriano. La tercera rebelión se saldó con otros 500.000 judíos muertos y el final de las posibilidades de independencia hebrea en Israel. Nos encontrábamos en el año del 135.

Muchos siglos de dispersión, persecuciones de todo tipo, como las cruzadas, las conversiones forzosas, las hogueras de la Inquisición, los pogroms en Europa Oriental hasta la Shoá, nos hizo pensar que no habría seguridad ninguna para los judíos si no era con la creación de una entidad política y militar.
 
Con la aparición del sionismo político en el siglo XIX, el judaísmo mundial vio con esperanza la posibilidad del retorno a la Tierra Prometida y miles de jóvenes judíos de todo el mundo comenzaron una de las epopeyas mas grandes de la historia de la humanidad: el retorno a la tierra de Israel después de casi 20 siglos.

Recuerdo que mi tío abuelo Abraham Saban fue detenido por el Imperio Británico por su intento de desembarcar en Tierra Santa y, a raíz de ello, fue internado como prisionero de guerra en la Isla de Chipre. Cada familia hebrea puede contar una historia que nos une a la tierra de nuestros antepasados.

El 14 de mayo de 1948, David Ben Gurión declara la Independencia del Estado de Israel.

Siglos de dispersión habían finalizado. Se creaba, con el nacimiento de Israel, la garantía de nuestra seguridad física en cualquier lugar del mundo. Si los judíos somos hoy respetados, no lo debemos dudar, somos respetados porque existe el Estado de Israel.

Sin el Estado de Israel, el judaísmo no sería nada, seriamos nuevamente “ovejas” para ser conducidas al matadero. Antes nos odiaban por cualquier razón falsa: se nos acusó de que éramos todos usureros, de que todos los judíos fuimos y continuábamos siendo los asesinos de Dios; fuimos declarados “pérfidos”; fuimos acusados de ser los manipuladores de los medios de comunicación, de poseer organizaciones secretas para dominar el mundo, de ser los responsables del marxismo, de ser los arquitectos del capitalismo y de miles y miles de tonterías, producto de la envidia a una nación que siempre quiso progresar y continuar sosteniendo su propia identidad a lo largo de los siglos. Sin embargo, Dios nunca nos abandonó.

Hoy nos acusan de otras tonterías. Sin embargo, ahora existe una diferencia sustancial: los judíos nos defendemos, ya no seremos más ovejas llevadas al matadero por ningún loco como Fray Tomás de Torquemada o Adolfo Hitler.    

Han pasado 60 años, en los que han existido muchos aciertos y muchos errores, como en todas las naciones del mundo. Nosotros nos preguntamos: ¿Qué Estado en su historia no se ha equivocado?  
Estoy orgulloso, como judío sefardí, de tener la posibilidad de admirar la consolidación del único estado hebreo del mundo, en línea con el fiel cumplimiento de las promesas que nuestro Dios nos hizo en la Torá, por la cual, algún día retornaríamos a Sión.

Tarbut Sefarad se une a la esperanza de que un día podamos festejar la paz entre Israel y todos sus vecinos. Pero no será la paz de los crematorios nazis, ya no será la paz que acalla las voces de las victimas; será una paz verdadera, basada en el reconocimiento de la existencia del Estado de Israel por parte de todos los países del mundo.

Así como Dios permitió la supervivencia del pueblo judío a través de la historia, asimismo Dios ha cumplido con su promesa del retorno a la tierra prometida.

Llegará el día en que nosotros, los hijos de Isaac, podamos abrazarnos con los hijos de Ismael para construir la única familia de los descendientes de Abraham.

Llegará el día que todos los hijos de Adán seremos una gran familia.

Quiera Dios bendecir al único Estado judío del mundo.

Deseo expresar, en nombre propio y en nombre de todos los miembros de la Junta Directiva de Tarbut Sefarad, mis felicitaciones al Estado de Israel por estos primeros 60 años de vida.
 
Dr. Mario Javier Saban
Presidente de Tarbut Sefarad
14 de mayo de 2008