Tribuna

Año Nuevo hebreo: mucho más que manzanas y miel

24/09/2008. Por Mario Eduardo Cohen.
Artículo publicado en www.valoresreligiosos.com.ar,  de Clarín. Reproducido con autorización del autor.

Con el encendido de las velas, la aparición de las primeras
estrellas y de la luna nueva, este lunes 29 de setiembre comienza
el Año Nuevo hebreo 5769.

Las Altas Fiestas Hebreas que se inician a partir del festejo de
Rosh Hashaná (Año Nuevo) se continúan con varias otras
conmemoraciones (entre ellas la muy solemne del Iom Kipur o Día
del Perdón, el 9 de octubre) concluyendo, este año, a fines de
octubre.

Los significados

Quien pregunte acerca de la naturaleza de esta milenaria Fiesta
del Rosh Hashaná, recibirá tantas propuestas como fuentes
consulte. Entre las distintas interpretaciones sobre el
significado de la misma, podrá confirmarse que es tanto el Día del Recuerdo
como el Día del Juicio y de la Creación; lo mismo que es
el Día de la Evocación de la Atadura del Patriarca Isaac, el Día
del Toque del Shofar (Cuerno de Carnero), etcétera. Cada una de
estas definiciones considera una de las caras del cubo, pero no
podemos olvidar que ninguna define al cubo en su totalidad.

El Año Nuevo hebreo se identifica fundamentalmente con la Creación
y con las ideas del juicio sobre el comportamiento humano y de la
introspección y del examen de conciencia. En síntesis: un análisis de lo hecho
en el período que se cierra y de lo que se hará con lo por venir en el que se
inaugura. Y por qué no: un balance del
alma.


Siempre queda algo por hacer

Es sumamente ilustrativa la anécdota jasídica del zapatero
remendón: trabajaba este buen hombre hasta avanzada la noche y a
la tenue luz de una vela. Su esposa le sugirió que ya era
suficiente y su respuesta no se hizo esperar: " ... mientras arde
la vela, aún se puede hacer algo ... ".

Dicha escena fue contemplada desde la ventana por un sabio rabino,
quien pronto transmitió el profundo significado de la actitud del
humilde zapatero y dijo a sus discípulos: " ... mientras arda la
vela (de la vida) aún se puede hacer algo ... ".

Nosotros entendemos que, en el mensaje universal del Año Nuevo
hebreo, está también presente aquella actitud que tan bien supo
transmitir el sabio rabino de la anécdota jasídica. En cada año,
en cada nuevo período tenemos aún la vela ardiente y nos queda el
tiempo suficiente para rectificar el comportamiento equivocado de
ayer, para arrepentirnos y mejorar -individual y colectivamente-
el rumbo del mundo de mañana.
 
Cumpleaños del Universo

Las Altas Fiestas judías recuerdan el tiempo de la Creación, son
una especie de cumpleaños del Universo, y se relacionan con la
idea de juicio. Nos proponen un balance del mayor capital que
tiene cada ser humano: la vida. Cada minuto que vivimos es único e
irrepetible, el tiempo es la materia más escasa y más vital. Es un buen
momento para volver a reflexionar sobre el sentido de la
existencia, un tiempo para repensar "el tiempo". "¿Cabría
preguntarse cuál es en el mundo de hoy el sentido del tiempo?" se
cuestionaba, hace algunos años, el rabino Abraham I. Heschel (en
el libro El Shabat y el hombre moderno), y se contestaba: "La
civilización técnica es la conquista del espacio por el hombre. Es un triunfo
frecuentemente logrado mediante el sacrificio de uno de los ingredientes
esenciales de la existencia: el tiempo... Pero
'tener más' no significa 'ser más'. El poder que alcanzamos en el
mundo del espacio se detiene bruscamente ante los límites del
tiempo. Mas el tiempo es el corazón de la existencia...".
Parafraseando a Heschel se podría decir que durante las Altas
Fiestas hebreas, los judíos "somos llamados a participar en lo que hay de
eterno en el tiempo pasar de los resultados de la Creación
al misterio de la Creación, del mundo de la Creación a la Creación del mundo...".

Simbolismos

Encontramos simbolismos tanto en la mesa hogareña (por dos noches)
como en la sinagoga.

La mesa de esta trascendental fiesta se caracteriza por los
simbolismos que se adjudican a todos los bocados que se sirven,
hecho que es ya de larguísima costumbre y tradición.

Básicamente, se trata de un augurio de endulzar la vida en el año
que se inicia. Así, el pan, que habitualmente se unta en sal, en
esta ocasión es untado en azúcar. A su vez, la manzana es también
sumergida en azúcar o miel. Es el modo de expresar: "¡Que sea un
buen año, pleno de dulzura!"

Es una festividad en la que, por supuesto, es también activa la
presencia de la grey judía en la sinagoga. En ésta, predomina en
la ocasión el color blanco en tanto símbolo de la pureza. Todos
los adornos de los Rollos de la Torá se hallan revestidos de ese
color para Rosh Hashaná.

El saludo

Otro aspecto interesante entre los simbolismos de esta festividad,
se halla en el saludo de augurio para expresar al prójimo. Como en toda
ocasión, el saludo del Pueblo del Libro (o de la Biblia)
alude a éste. Es así que en estos días se dice a parientes, amigos y vecinos "
... que seas inscripto en el Libro de la Vida ... ".

Nuestras vidas se han comparado con un rollo de pergamino, siendo
excelente la síntesis del medieval poeta judeoespañol Ibn Pakuda,
quien afirmó: " ... Escribe sobre él (el Libro de la Vida) lo que
quieras que de ti se recuerde ... "

Y si el estimado lector quiere saludar a sus amigos judíos para
tan importante ocasión, puede simplemente decirles: Shaná Tová (en hebreo), A
Guit Iur (en idish) o Aniada Buena (en djudezmo o
judeoespañol). O bien, dígalo en español: ¡Buen Año!

Mario Eduardo Cohen es presidente del Centro de Investigación y Difusión de la
Cultura Sefardí, CIDICSEF. Buenos Aires.