Tribuna

Los queridos familiares

España: Los chuetas mallorquines, descendientes de los judíos conversos forzados, reivindican su reconocimiento como judíos.
Por Uwe Scheel. Publicado en Jüdische Allgemeine. Traducción de Rosario Arana.

Poco a poco van haciéndose oír. En España viven algunos cientos de miles de Anusim, descendientes de judíos conversos forzados. Durante siglos, se les difamó como cristianos nuevos o marranos (cerdos) y se les persiguió. Miles de ellos fueron víctimas de la Inquisición. A pesar de todos los peligros, mantuvieron ocultamente las tradiciones y costumbres judías y las transmitieron a través de las sucesivas generaciones.


Hace algunos años, los Anusim, que en Mallorca se denominan chuetas, desarrollan una nueva autoconciencia. Quieren ser reconocidos oficialmente como judíos, pese a que en los documentos aparecen como cristianos.

La persecución de los conversos comenzó en Mallorca hacia finales del siglo XVII. En 1691, la Inquisición instruyó en Palma un auto de fe, que ocasionó 40 víctimas, todas ellas descendientes de judíos conversos. Durante más de 100 años, permanecieron colgados en la iglesia de Santo Domingo 15 sambenitos con el nombre de los ajusticiados. Los descendientes de estas 15 familias padecieron las peores discriminaciones. Hasta bien entrado el siglo XX, podían casarse sólo con miembros de su mismo grupo de población.

Los prejuicios seguían vigentes incluso tras el final de la dictadura de Franco. Ramón Aguiló, alcalde socialista de Palma de Mallorca desde 1979 hasta 1991, y miembro de una familia chueta, era designado frecuentemente “judío” con desprecio por sus oponentes políticos. Y aún en el año 2001, una encuesta de la Universidad de Baleares dio como resultado que el 30% de los mallorquines preguntados no querría tener entre sus amigos a ningún chueta. “Esto refuerza mi tesis de la hipocresía existente en esta sociedad, pues en esta encuesta secreta cada uno pudo decir lo que verdaderamente pensaba”, dice el periodista mallorquín Miquel Segura, que procede asimismo de una familia chueta. En 1994, publicó sus experiencias en un libro que obtuvo un amplio reconocimiento. Hace 2 años, publicó un segundo libro sobre las raíces judías de los chuetas.

En Mallorca viven hoy unos 20.000 descendientes de judíos conversos forzados, según estima Segura. Algunos no quieren saber nada de su historia; otros colaboran en la Fundación “Arca Legado judío”, fundada hace ocho años. “No somos una organización de chuetas, sino que estamos abiertos a todos los que se interesen por el pasado judío de Mallorca”, señala su vicepresidente Abraham Barchilón, que es al mismo tiempo Vicepresidente de la Comunidad Judía de Mallorca, la cual cuenta con 1.000 integrantes. Hay muy pocos restos judíos, dice. De todos modos, a vista de pájaro se reconoce aún la estructura de una parte de la ciudad vieja, en forma de estrella de David. Se trata del viejo barrio judío, en cuatro de cuyas calles ha encargado la Fundación de Barchilón que se graben las antiguas denominaciones judías, siguiendo la vieja técnica de quemar el ladrillo.

Con la liberalización de la sociedad se pierde progresivamente la identidad cultural de los chuetas, opina Miquel Segura. “Para mí, la única forma de evitarlo es la vuelta al judaísmo”, dice Segura. Sin embargo, esto no es tan fácil, pues los chuetas son oficialmente cristianos. El Gran Rabino Azkenazí de Israel, Jonah Metzger, acudió invitado a Palma la primavera del año pasado, y prometió hacer una investigación sobre el origen judío de los chuetas. De momento, la cosa se ha quedado en promesa.

La Comunidad Judía de Mallorca mantiene una actitud prudente: “No seguimos ninguna política especial hacia los chuetas, y tampoco alentamos a ningún grupo a la conversión”, señala Abraham Barchilón. Un rabino enviado a Palma entretanto por la organización de retorno israelí Shavei Israel ha estado actuando sin su conocimiento. Fracasó, no sólo por su falta de conocimiento del español, confirma Miquel Segura, sino también por la creciente autoafirmación de los chuetas. No quieren seguir el camino de su conciudadano Nissan Ben Abraham, que abandonó las Islas Baleares hace 30 años en dirección a Israel, y se convirtió allí en el primer rabino chueta. “Simplemente queremos ser aceptados como judíos”, dice Segura.

Así lo ve también José Manuel Laureiro, profesor de Historia de Madrid. “Nos sentimos judíos, sin que por ello tengamos que estar superando ningún tipo de obstáculos”, cuenta. Junto con su mujer, investiga la historia de los conversos españoles. “Por supuesto que seguía habiendo judíos en España tras el Edicto de Expulsión de 1492; muchos se convirtieron sólo externamente. Incluso en Madrid, en 1727, se descubrió una sinagoga secreta”, según ha descubierto. El Edicto se mantuvo vigente hasta el siglo 20, a pesar de ocasionales distensiones; hasta la Constitución de 1978 no se garantiza la plena libertad religiosa.

Hacia finales de los años 90, un grupo de Anusim españoles tomó contacto con las Comunidades Judías de España, para darles a conocer su situación. Siguieron conversaciones con la organización israelí de retorno Amishav, así como encuentros en Barcelona, Madrid y Palma, en los que también participó el presidente de la Federación de Comunidades Judías de España. En 2003 fue una representación de Anusim españoles a Israel, para presentar su caso al Ministro de la Diáspora. “Llevamos una tradición de 500 años. ¿Por qué tiene el judaísmo prevenciones ante un grupo de personas que quieren volver a sus raíces?”, se pregunta Laureiro. Entretanto se ha publicado en Israel un libro sobre los Anusim españoles, pero aún no está claro lo que resultará de ello.

Traducción de Scheele, Uwe: “Die lieben Verwandten. Spanien: Die mallorquinischen Chuetas, Nachfahren jüdischer Zwangskonvertiten, fordern immer lauter ihre Anerkennung als Juden. En Jüdische Allgemeine Nr. 41/08, de 08-10-2008.

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