Arte

Singular éxito de la exposición de Ajape en La Memòria

Debido al singular éxito de público, la muestra organizada por la Asociación Judía de Artistas Plásticos de España (AJAPE) en la librería La Memòria de Barcelona, que debía finalizar el 21 de febrero, fue prorrogada hasta el sábado 7 de marzo. La crítica de arte Mercedes Molleda ha hecho llegar su opinión y sentir al respecto de la exposición, que llevaba por título "Siete expresiones, pinturas y esculturas". Acompañamos a esto dos simples fotos, una de la pequeña sala de arte y la otra nos muestra una parte del numeroso público que se reunió el día de la inauguración.

Sin duda, una buena acogida como la sucedida el día de la presentación que el coordinador de AJAPE, Santiago Raigorodsky, realizó hablando de arte judío, como complemento a dicha exposición. Sin duda es este un nuevo paso en la consolidación de la asociación, y un motivo más de apoyo a todos aquellos que la constituyen.

expo ajape en la memoria inauguracion

Dice Mercedes Molleda:

Un grupo de 7 artistas, 6 pintores y 1 escultor pertenecientes a la Asociación Judía de Artistas Plásticos Españoles (AJAPE) exponen obras de pequeño formato en la recién inaugurada Librería La Memoria en la Plaza de la Vila de Gracia. No por ser el formato menor la muestra deja de ser una gran exposición. Los artistas son, siguiendo un orden alfabético, sin preferencias, como el que usan en el cartel:

José Luis Aguiló, Xavier Corretjé Ventura, José David Lefelman, Rasim Michaeli, Andrea Mindell Cohen, Norman Narotzky y Santiago Raigorodsky.
En las obras que expone Aguiló, aparecen unas presencias, entre objetos y seres, que habitan estancias con luces o contraluces brillantes, que las siluetean o las contrastan, y que oscilan entre ser huecos o configurar formas.

El color se esparce casi sin pincelada como estarcido en la superficie del papel añadiendo atmósfera a las superficies. Sus tonos, azules, verdes o incluso naranjas, son en realidad tonalidades, trabajadas, asimiladas, yo diría digeridas, reflejo de un mundo amplio en sus juicios, donde el blanco y el negro han desaparecido y las medias tintas recogen más realidad que los tintes brillantes de los sueños.

Las puntillas y los bordados fueron durante siglos atributos de la feminidad. La geometría invadió con caleidoscopios de colores las colchas de sus dormitorios con una marea que superó los orígenes geográficos.

En estas obras de Mindell, que hoy contemplo, sutiles y para mi algo tristes, la artista reniega y a un tiempo homenajea ese pasado.

La presencia, ausencia de la mujer, flota como un fantasma que no acaba de abandonar el recuerdo y mientras la fuga geométrica que domina el dibujo, nos inclina a interpretar la imagen como un camino ya recorrido que se dejó atrás y que ahora aflora, troceado y fragmentado en la memoria, digno de un sensible y dignificado recuerdo, por mi abuela, por mi madre y por mi, gracias.

Sin estridencias, sin excesos, todo tiene vida, los pequeños signos que se mueven entre los colores parecen saltar y bailar como niños en un parque, o revolcarse en el césped como amantes escondidos por los rincones. Hay algo en estas obras de Corretjé de espectáculo teatral donde los mismo los coros múltiples, que son protagonistas se mueven y explican su historia, tanto lo alegre como lo triste, tanto el juego como el deseo, sin salirse nunca del limite marcado por el escenario.

Las risas de los niños, en el parque o el lazo cálido de una pareja mezclan sus ritmos y sus colores hasta convertirse en un único objeto, casi sólido, donde el cielo oscuro duerme sobre la tierra roja.

Las dos obras que presenta Michaeli no pueden definirse como manchas, ya que sus formas presentan una intencionalidad evidente y cuidada. Nada recuerda el azar de una salpicadura. Lo que es mas difícil, yo diría casi imposible, es adscribirles un significado unívoco. Si piedras, vuelan como pájaros, si pájaros se desnudan como huesos, quizás no sean mas que huellas de una acción que fue, y cuyo último significado quedó cerrado al terminar la misma acción que les dio vida.

Las luces y las sombras, resucitan, o más bien mantienen vivo el eco de esa acción que fue y que nos habla de transición, de angustia, de aceptación y de una carga de sueños que se resisten, como huellas a desaparecer.

Los collages de Narotzky conservan todo el ensordecedor colorido de sus óleos pero con una nueva dimensión muy particular, la importancia de lo material junto a la pura sugerencia. Los pedazos de materia que los componen, arrugados, coloreados, rotos, cortados, son fragmentos de la realidad y como tal quieren ser leídos: rocas, monte, tierras, se superponen dentro de una atmósfera inexistente. Juntos pero no revueltos se coordinan sin mezclarse, sin fundirse, sin perder nunca su personalidad para crear entre todos un orden superior de expresión. El resultado es algo a mitad de camino entre lo visual y lo táctil por lo que al mirarlo nos hace desear acariciarlo.

En las obras de Raigorodsky el color no es superficie sino espacio. La materia se disuelve y el ritmo del gesto desaparece absorbido por la vibración del pulso. Se ha llegado a un nivel mas profundo de dicción, no son necesarias las palabras, no hay que escribir las ideas, basta con sentirlas. Este mundo de sensaciones y sentimientos, profundo, donde la vibración es variación, sin nunca llegar a traicionar el eco unitario de cada obra es en lo que nos sumergimos al adentrar nuestra vista, y con ella nuestro espíritu en las últimas obras de este artista.

Hay algo muy atrayente en las esculturas de Lefelman de directo, primitivo, de caja de tesoritos, de juego infantil. Es como si tratara de crear con los deshechos de la historia un nuevo orden social. Hay que conservar el pasado pero con sus restos no se recrea la realidad que fue sino que se organiza de un mundo nuevo. Sus colores, básicos, primarios, se utilizan, cuando aparecen, casi como signos direccionales de lectura: "ya no soy lo que fui, deben leerme con ojos nuevos" y...si lo hacemos nos lleva lejos de este presente, sucio y roto por una sociedad maleada por odios y prejuicios, entramos en un presente otro en que todo es posible, en que se nos pide que juguemos a ser felices.

Mercedes Molleda
AICA (Asociación Internacional de Críticos de Arte)
ACCA (Asociación Catalana de Críticos de Arte)